Juicios

Neuquén.

15 penitenciarios al banquillo por asesinar a un preso

Por reenvìo agencia walsh – Friday, Apr. 02, 2010 at 4:41 PM

(AW)A palazos de bastón reglamentario, chorrazos de agua impelida desde una manguera de bomberos y patadas de borceguíes -con punta de hierro-, los carceleros mataron a Antonio Peloso Iturri en la Prisión Regional del Sur (U9), de esta ciudad. Una perseverante trama de complicidades mantuvo el encubrimiento desde el día del crimen, del cual se cumplirán dos años el próximo 8 de abril. Sin embargo, ahora todos los responsables serán llevados a indagatorias. Las palabras de los testigos y las evidencias son abrumadoras. Hablan Ángelica Acosta, miembro de Zainuco y abogada de la causa. A la vez, Andrés Amed, ex detenido en esa cárcel federal, brinda un contundente testimonio sobre la patota “brava” dueña de la vida y la muerte tras los muros de la U-9.

(Neuquén, 2 de abril de 2010) (Exclusivo Agencia Walsh)

La tenacidad de los que no se rinden logró romper la “Omertá” que hasta hoy encubría el atroz asesinato de Argentino Peloso Iturri a manos de 15 penitenciarios, de la Unidad 9 de Neuquén. Todos serán llevados a indagatorias en los próximos días. Omertá es el término que con el que la mafia siciliana designa el pacto de sangre y silenciamiento que deben respetar sus miembros. En Neuquén ésta no funciona para apoderarse de “territorios” de los poderosos. Por el contrario, descarga toda su ferocidad contra los más vulnerables.

De ese modo, la jueza federal Margarita de Arguelles, la dirección nacional del Servicio Penitenciario Federal, el ministro de Justicia Alak y el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, baluarte de los kirchner, fueron –entre otros- parte de la trama de complicidades que se mantiene, desde abril de 2008. A la vez, este homicidio en el interior de una cárcel federal donde, supuestamente, el Estado debe garantizar la vida de los seres humanos que resolvió encerrar, exhibe la profunda vocación estatal por los crímenes y abona una verdad sin atenuantes: el encierro tras las rejas es la segunda causa de muerte después del gatillo fácil.

Así, en los próximos días serán llevados al banquillo: Carlos Vergara, Orlando John, Ángel Pablo Muñiz, José Walter Quintana, Javier Pelliza, Pablo Sepúlveda, José Retamal, Manuel Campos, Fabián Ruiz Díaz, Daniel Romero, Miguel Ángel Carrilao, Juan Carlos Heredia, Héctor Oscar Ledesma, Daniel Huenul, Jorge Sosa. Todos están imputados en la serie de hechos criminales que terminaron con la vida de Peloso y entre los 15 se encuentran altos jefes de la U-9 y hasta el médico del penal, especializado en tormentos.

“Hubo torturas seguidas de muerte con sobradas evidencias”

En diálogo con la abogada María Angélica Acosta (32), quien además de pertenecer a Zainuco, organismo de Derechos Humanos, es querellante por la Procuración Penitenciaria Nacional, se van deshilvanando las circunstancias del crimen y la sólida argumentación del castigo

-¿Cómo llegó Peloso Iturri la U-9 de Neuquén?

-El venía trasladado desde la cárcel de Ezeiza donde ya lo habían golpeado mucho. Se que fue trasladado de varias cárceles y en todas lo molieron a palos, se la tenían jurada. Llegó un sábado y le hacen una “bienvenida” (paliza entre varios cobanis con palos, escudos y otros). Y acá la “bienvenida” tiene un agravante: hay una bomba de bomberos con la que con la que te tiran un chorrazo de agua fría. El martes siguiente le pegaron en la celda, luego también en la enfermería y así murió. Ese 8 de abril lo van a buscar a 10 de la mañana tres agentes penitenciarios a su celda y ahí sus compañeros de las celdas de castigo del pabellón lo ven. Y él pedía ayuda y por favor que lo lleven a la enfermería. Los agentes le vuelven a pegar con patadas y con bastones reglamentarios lo esposan y lo trasladan a la enfermería. Cuando llegan ahí se suman otros 6 agentes más.

-¿Qué pasa en la enfermería?

-Ahí llega a los golpes durante todo el trayecto y todo el mundo ve que el se cae y hace tres escalones arrastrado, le siguen pegando y el grita “basta de pegarme”, repetidas veces. La nariz le sangra. Entran a la enfermería y ahí se suman otros agentes más, le quedan huellas de los borceguíes en el cuerpo y también le en pegan con palos, con ensañamiento hasta su muerte.

-¿Qué dijeron los penitenciarios sobre la muerte de Peloso?

-Ellos dicen que estaba en una situación de excitación psicomotriz y totalmente alterado, que mordió a los agentes penitenciarios. Que ellos en todo momento lo quisieron cuidar y cuando lo llevan a la enfermería le aplican una dosis de un medicamento para tranquilizarlo. Cuestión que cuando se empieza a investigar bien la causa surgió que en realidad había sido golpeado brutalmente y que esa dosis jamás se le suministró. Se afirma que murió de “muerte súbita” y “paro cardiorrespiratorio”. Claro que los testigos y las evidencias desmienten categóricamente esta versión.

-¿Cómo fue el desarrollo de la causa?

-Cuando se eleva al juzgado federal, la jueza a cargo en ese momento era Margarita Arguelles y fue un desastre. Una vez que se constituye como querellante la Procuración Penitenciaria empezamos a pedir medidas de pruebas determinadas para que la perito médica se expida, como los libros de las requisas, por ejemplo. Para más o menos ver quien estuvo involucrado, para informarse de a situación. ¿Que pasó? todas esas medidas de prueba nunca eran proveídas, es decir que la jueza nunca se expedía. Por caso, llámese a la perito para que se expida sobre estos puntos que pide la querella. No decía nada. Entonces nosotros presentábamos escritos y nunca se no se expedían, en realidad es un obligación que a los 3 días o como mucho a los 5 se tiene que expedir.

-¿De qué modo lo vivió personalmente?

-Muy mal, con mucha frustración porque había una clara denegación de justicia. Yo iba a ver el expediente y siempre me decían “está adentro”. Presentaba escritos y en el expediente no aparecerían entonces empezamos a presionar y pedimos en noviembre que se eleve la causa a la fiscalía y nunca se la llevaron. En enero y febrero presento escritos y despachos para que se expidan rápido, algunos no aparecen en el expediente. Y alguien que esta ahí dentro me dice que el secretario esta en connivencia con el encargado de la U9. Ahí recurrimos a la Cámara y denunciamos a la jueza por “retardo de justicia” y ahora tenemos una nueva jueza y otra fiscal. La fiscal es muy reconocida porque trabajaba en el poder judicial de Neuquén y renunció por todos los atropellos que había. Ella es la fiscal en los juicios por genocidio. Para nosotros es un alivio.

-¿Qué responsabilidad le adjudica a la dirección nacional Penitenciaria en el encubrimiento?

-En realidad ellos son los que dirigen y saben perfectamente lo que esta sucediendo en las cárceles. En un primer momento fue una cuestión netamente interna de la Unidad. Y la investigación que hacen los penitenciarios de la Unidad 9 fue un manto de impunidad. Creo que ni la han visto que las autoridades nacionales, sí saben que murió Peloso, y eso es “moneda corriente”. Si han pedido informes yo lo desconozco. Peloso es uno más de los muertos que aparecen en las cárceles federales. Es que siempre hay una responsabilidad hacía arriba porque existe un desprecio por la vida para saber que pasó. Y no cabe duda que Peloso fue muerto a palos por los agentes penitenciarios. ¿Pero cuántos presos son pegados por los agentes penitenciarios? Uno más, habrán dicho. Pero hasta ahora, no surge de ningún lado que alguien haya sido sancionado.

-¿Cuáles son las expectativas de ustedes en este caso?

-Que se condene a los responsables porque acá hubo torturas seguidas de muerte con sobradas evidencias. Porque en la realidad diaria y cotidiana vemos que los agentes de la actividad penitenciaria son solamente investigados por unas meras vejaciones o apremios ilegales y nunca son condenados por el delito que tienen que condenarse. A veces, muchas veces, ni siquiera son investigados. Creo que el hecho de que haya 15 personas imputadas y que no se paralice la investigación y que la justicia empiece a dar un poco de respuesta distinta a todos los casos que se vienen planteando es positivo. Porque a nosotros, a Zainuco, se nos prohíbe la entrada y nunca pudimos entrar como miembros de este organismo a la U-9. Porque que ingrese un organismo de derechos humanos significa que alguien fiscalice, que controle, que vea, que observe, que escuche, que salve vidas. Y las cárceles están diseñadas para que nadie entre y nadie pueda decir nada. Pero en este caso concreto creemos que puede haber un rumbo distinto. Queremos justicia. Ni más, ni menos.

Testimonio de un ex preso que estuvo dos años en la U9

“Mi nombre es Andrés Amed”, dice el joven hombre que está en la mesa el bar frente al grabador. En sus brazos pueden verse unos 20 cortes de faca y en sus ojos cierta tranquilidad firme. Se le advierte que no es necesario que diga su nombre y apellido, que ya está prendido en grabador. Pero él insiste. Si bien Amed estuvo en la U-9 antes del asesinato de Peloso, el régimen diario que describe es ilustrativo por si hiciera falta ilustrar.

-¿Quisiera que me relates tu paso por la U9?

-Yo llegué ahí en el abril de 2006 y estuve hasta creo que setiembre de 2007. En ese momento estaba todo jodido, entonces te podían pegar una semana entera.

-¿Como te pegaban?

-Ahí de un principio te hacían correr, no podías caminar, tenías que correr cabeza agachada. Y te pegaban hasta sacarte huella. Te daban con la mano, con el pie, con los palos, con todo. Te mandaban a los buzones y los buzones tienen como un sótano tiene un subsuelo donde hay una ellos tienen la bomba de agua tipo bombero, y te dicen “hace patito”, te desnudan todo y te tiran con la bomba, eso con agua fría para que los moretones y los golpes no se note tanto. Imaginate que en invierno con el agua fría acá en Neuquén…

-¿Qué pasaba durante la permanencia en el “buzón”?

-Te pegaban las dos guardias, cuando se hacía el antes y después del recambio. Ahí todo desnudo, cuando vienen ellos tenés que estar desnudo, salís, te revisan y te pega esa guardia también con patadas, palos, piñas y yo creo que nos pegaban 25 minutos ahí abajo hasta que se iban. Muchos presos dicen que la U-9 es donde más cobrás de todas las cárceles federales.

-¿Cómo era la represión en un día cotidiano?

-Psicológicamente te marcan todos los días, está el celador que es el que el que te abre la puerta y después están los oficiales y no podía mirarlos a los ojos, no podía ni levantar la mirada cuando ellos pasaban, cuando ellos pasaban vos tenias que darte vuelta hacia la pared y mirar la pared hasta que ellos terminaban de pasar, y recién después vos podías seguir caminando. Ante cualquier error te cagaban a palos. He visto gente que la han quebrado, fracturado, en brazos, piernas, costillas

¿Y el médico te atendía?

-(Carcajadas) No el médico también te pega.

-¿Te acordás el nombre?

-No me acuerdo, nunca me acordé, nunca le pregunté pero era jodido el médico. Él mismo te decía que ahí no podías decir que te habían pegado los cobanis, que ahí vos tenias que decir que te caías en el baño o haciendo deporte. Entonces él certificaba. Y si vos le decías que te había pegado un policía, él certificaba como que los golpes tuyos eran lesiones por caída.

-¿Y en qué momento te pegaba el médico?

-Cuando entrabas lastimado, apenas entré el médico me pegó.

-¿Por qué insistís en dar esta nota con tu nombre y apellido?

-Porque es verdad lo que digo, porque me hago cargo de mis decisiones y porque espero que sirva para terminar todo lo que le hacen a tantos pibes que no merecen ni las palizas ni la muerte.

El contundente testimonio de Amed complementa las palabras de Ángeles Acosta. La Unidad 9 de Neuquén no es la excepción en las cárceles de mala muerte de la Argentina. Sin embargo, es en esta ciudad donde en abril serán llevados al banquillo 15 penitenciarios federales, y en mayo 27 policías afectados a las cárceles provinciales marcharán a los tribunales acusados de torturar sin interrupciones durante 4 días a decenas de presos. La “Omertá” asesina de la capital del Comahue es una cloaca a punto de estallar. El excremento tapará a algunos y salpicará a muchos. Mientras tanto, la sólida movilización popular pide castigo. En esta tensa puja, el reclamo de justicia se impone al silenciamiento de la sangre de los hijos del pueblo vertida con saña por los grises penitenciarios. Qué así sea.

Oscar Castelnovo

(Desde Neuquén)

JUICIO POR TORTURAS EN LA UNIDAD  Nº 11 DE NEUQUÉN


Del 3 al 14 de mayo de 2010 comienza el juicio, postergado en dos oportunidades, a 27 policias de la Unidad 11 imputados por torturas. En esta causa, Zainuco es querellante como organizamo de DDHH y está presentado como amicus cureae el Comité Contra la Tortura, presidido por Adolfo Pérez Esquivel y el fiscal Hugo Cañón.

Hechos  Abril del 2004

La causa caratulada como “Zárate y otros s/ torturas” se inicia a raíz de los hechos acaecidos el 24, 25, 26 y 27 de Abril de 2004, los que consistieron en una brutal represión policial que tuvo como víctimas directas a más de 50 detenidos y tiene  imputados por torturas a 27 policias incluyendo jefe y subjefe de la Unidad de Detención Nº 11 de la Provincia de Neuquén.

Los hechos se iniciaron como respuesta al legítimo reclamo llevado a cabo por los presos con respecto al trato indigno de la visita, ya que en reiteradas ocasiones la visita femenina había sido sometida a tratos sumamente degradantes (manoseos, requisa anal y vaginal, etc.).

Las torturas, cometidas tanto por el personal de requisa como por los celadores, consistieron en golpes de puño y patadas, utilización abusiva de gases lacrimógenos y balas de goma (en ámbitos cerrados), colocación en situaciones y posiciones humillantes (esposados, desnudos, tirados en el suelo, mojados, a la intemperie y a bajas temperaturas), pisotones de manos y pies, golpes con barra de hierro en los tobillos y pies descalzos, asimismo eran amontonados en el suelo, les cubrían la cabeza con frazadas y corrían por encima de sus cuerpos. También fueron sometidos a torturas psicológicas, obligándolos a cantar el himno, encontrándose desnudos, y golpeaban a quien se equivocaba.

Es dable recordar, que esta conducta se repitió sistemáticamente a lo largo de 4 días y por 3 cuerpos de requisa diferentes.

Situación de la causa judicial

Luego de 4 años de instrucción y una gran cantidad de prueba recolectada (la causa consta de 11 cuerpos), finalmente se eleva a juicio la causa. Es así, como se fija la primera audiencia de doce para el día 19 de Mayo del corriente. En esta la defensa plantea la recusación del tribunal, por considerar que se encontraba afectado el principio de imparcialidad, ya que uno de los integrantes del tribunal, siendo en aquella época defensor de cámara, presentó un habeas corpus con ocasión de los mismos hechos en defensa de los detenidos; y los otros dos vocales resolvieron favorablemente aquélla presentación. A dicha recusación, adhirió tanto la fiscalía como la querella, pese a manifestar su extemporaneidad.

A partir de ese momento, la causa estuvo paralizada un año y cuatro meses a la espera de la constitución de un tribunal de juzgamiento definitivo. Finalmente del 2 al 13 de noviembre 2009 tendrà lugar el juicio., por los hechos de abril 2004

Situación de los detenidos, víctimas y testigos de la causa

Esta prolongación excesiva del trámite judicial se da en un contexto en el cual los detenidos víctimas y, a su vez, testigos principales y necesarios en la causa, se encuentran absolutamente expuestos a presiones, amenazas y peligro concreto de sufrir agresiones físicas. Esto debido a que se encuentran a merced, en algunos casos, de sus propios victimarios, y en general de un cuerpo policial al que aquellos pertenecen y que ha demostrado actuar corporativamente.

Este peligro se ha materializado ya en diversos hechos de violencia, dentro de los cuales cabe destacar el intento de homicidio por ahorcamiento que sufriera el detenido Ramón Mansilla, luego de haber sido trasladado a las celdas de castigo individuales.

Aparte de esto, varios detenidos han sido brutalmente golpeados en diversas ocasiones y en diferentes lugares de detención, ya que también se los somete a traslados intempestivos e injustificados, pese a los requerimientos reiterados de traslado, a lugares específicamente determinados, efectuados tanto por la querella como por los sus respectivos defensores.

Esta situación de abusos no se circunscribe únicamente a la persona de los detenidos víctimas testigos, sino que también comprende a sus familiares y allegados, los cuales han sufrido amenazas y amedrentamientos.

Cabe destacar que todo lo relatado surge de las constancias del expediente, de las denuncias posteriores efectuadas en cada caso particular de abuso policial y, que, a su vez, ha sido efectivamente constatado por la Comisión encargada del monitoreo de las condiciones de detención de los testigos victimas, creada en respuesta a un Habeas Corpus presentado por la querella, y conformada por miembros del Poder Ejecutivo Provincial, del Poder Judicial de la Provincia a través de los defensores penales y de los Organismos de Derechos Humanos:   A.P.D.H(Nqn.)., M.E.D.H..

Crónicas del Juicio

A continución se publican las crónicas  elaboradas diariamente  por Zainuco,  siguiendo la secuencia  cronologica de cómo fue sucediendo el Juicio.

3-5-2010 Con dilaciones comenzó el juicio

Publicado en Diario HOY

Con la presencia de H.I.J.O.S., A.P.D.H., Ce.Pro.DH, miembros de ATEN Capital, de la Multisectorial de DD.HH., Sindicato de Prensa, A.R.T.E. Lucha, y una nutrida delegación de Obreras y Obreros  de ZANON, y  organizaciones políticas, comenzò el juicio en el que es querellante ZAINUCO.

Esta mañana, por tercera vez, inició el juicio a 27 policías por torturas en la Unidad de Detención N° 11, cuyo tribunal está conformado por Juan José Gago, Mario Rodríguez Gómez y Luis María Fernández, este último recusado por Zainuco por ser asesor del Ejercito durante la última dictadura y profesor de Derecho Político de la Escuela de Cadetes de Policía de Neuquén .

El mismo se suspendió debido a que la defensa presentó un certificado médico por operación de vesícula pretendiendo justificar la ausencia de Miguel Ángel Peña, uno de los policías imputados, en una pretendida maniobra para dilatar el proceso.

Luego se llamó a un cuarto intermedio, ya que el certificado médico no fue aceptado por ser confuso, poco legible y desactualizado. El Tribunal ordenó que se hiciera presente en el domicilio del imputado una médica para constatar el estado de salud, la que a su regreso, ante el Tribunal, informó que el acusado se encontraba “estable, lúcido y fuera de peligro” y que ya transcurría el decimosegundo día de reposo postoperatorio, con lo cual ya estaría en condiciones de asistir al juicio. De esa forma, el Tribunal decidió convocar para el día siguiente al imputado.

Por otro lado, se informó que hay al menos siete testigos, algunas víctimas y otros profesionales, a los cuales se les desconoce su paradero; y  otros tres que han sido trasladados a cárceles de otras provincias y aún no se sabe si se podrá contar con su testimonio.

Así transcurrió el primer día de esta causa que tiene ya seis años de tratamiento. El juicio se llevará a cabo todos los días hasta el 14 de mayo en la Cámara Criminal Segunda, Irigoyen 175, a las 9 hs.

4-5-2010 AL BANQUILLO POR TORTURAS

Al fin hoy con todos los guardia cárceles presentes, visiblemente irritados por su condición de imputados, y con gestos amenazantes a los integrantes de Org. de DD.HH. presentes en la sala, dio comienzo el juicio con las presentaciones por parte del fiscal Rómulo Patti y de la querella representada por el abogado Federico Egea de ZAINUCO.

Los hechos que se les imputan a los 27 policías son los de torturar con granadas de gases lacrimógenos, patadas, golpes, puntapiés, disparos con armas de fuego y postas de goma durante cuatro días consecutivos a 54 detenidos de la U11. En este sentido, el fiscal remarcó que algunas de las causales del conflicto fueron “el maltrato para con la visita que fue un tópico de angustia para los internos, así como el alimento con presencia de material ajeno y contaminante”.

En una nueva estrategia dilatoria, la defensa integrada por el Dr. Cardelino y la Dra. Saure, objetó que no surge con claridad la imputación a cada uno de los acusados, con lo cual los mismos no sabrían de qué defenderse. Federico Egea consideró este recurso  “un reduccionismo formal, porque los imputados conocen hace tiempo de qué tienen que defenderse. Son privilegiados porque se les ha leído en dos oportunidades los hechos que se les imputa”.

Por otro lado, la defensa pidió el retiro de Santiago Nabaes, también abogado de ZAINUCO, tratando a la querella y la fiscalía como una “familia acusatoria”. “Quizás, si hubiera un poco más de espacio pareceríamos menos una familia de acusadores”, respondió Egea haciendo referencia a los reiterados pedidos de ZAINUCO de realizar el juicio en un lugar más amplio donde no fuera tan intimidatorio para los testigos la presencia de los policías torturadores (mayoría absoluta en el recinto), algunos de los cuales continúan trabajando en la Unidad hasta la actualidad.

Ambos planteos fueron desestimados por el tribunal luego de un cuarto intermedio.

Declaraciones

Sólo dos de los 27 imputados declararon en el juicio. El primero fue Juan Carlos Aravena a quien se le imputa haber participado en los hechos del sábado 27 de abril de 2004. El mismo explicó que el viernes y sábado hubo servicio adicional nocturno y que se retiró de la Unidad cerca de las 23.30 hs, por lo que no pudo haberse encontrado en la U11 en ese momento.

El otro acusado que declaró fue Héctor Fabián Muñoz, presente el 25 de abril de 2004, quien, con recursos falaces, trató de justificar el accionar represivo en un relato donde la requisa resultaba ser víctima. Dijo haber informado a sede judicial de los hechos, argumento de que los internos suelen crear armas rudimentarias y “golpearse entre ellos o al personal policial”. Reconoció que fueron cuatro integrantes del Grupo de Requisa, la policía Metropolitana y los bomberos los que ingresaron a los pabellones 1, 2 y 5 para reducir a los detenidos con orden de sede judicial y cuyo oficial a cargo entonces era Gustavo César Melo.

Testigos

Cerca del mediodía comenzó la ronda de testigos entre quienes figuran los profesionales que asistieron a las víctimas por esos días y los internos torturados. Cabe recordar que en un principio esta lista de testigos la integraba también Ignacio López Proumen  miembro del equipo forense, de quien ZAINUCO pidió su exclusión por haber participado de la dictadura militar en los años 1976-1983.

El primero en declarar fue Carlos Roldán, Médico Policial que trabajó durante cinco años en la Unidad 11. Recuerda que estaba de guardia esa noche y lo habían citado junto  a la Dra. Coria por un motín. Refiere que en el transcurso de la noche atendieron a varias personas – no pudo especificar sus nombres – y algunos internos fueron derivados al Hospital Castro Rendón porque la situación excedía lo que ellos podían hacer. “Hubo lesionados de todos lados”, dijo el médico en un intento de implantar la tan mentada teoría de los dos demonios, donde ambos bandos son igualmente perjudicados. La amnesia fue su rasgo característico y la frase mas repetida por el medico policial  fue “no sé, no me acuerdo”.

Liliana Nélida Pérez, Licenciada en Servicio Social, fue la segunda testigo citada quien en ese momento trabajaba en la U11 en el equipo interdisciplinario del Espacio de Tratamiento Psicosocial dependiente de la Dirección de Ejecución de la Pena.

Relató que días después de lo acontecido, le llamó la atención que varios de los internos iban rengueando y con problemas motores. Uno de ellos, Carlos Monsalves, le describió en el consultorio que durante el fin de semana anterior no habían tenido visitas, que no les daban comida y que  personal de la UESPO había ingresado a los pabellones, lo levantaron, desnudaron, fueron manguereados y obligados a cantar el Himno Nacional. Luego le mostró los golpes en la espalda y le describió que mientras estaba en la enfermería aquella noche, le seguían obligando a cantar el Himno  mientras el doctor Roldán escribía en su ficha médica que no presentaba golpes.

“Todos estaban golpeados, con los ojos negros por fuera y derrames por dentro. Sosa tenía una quemadura en el brazo. No eran los que habían sido en otras entrevistas, apenas se atrevían a mirarte a la cara. Castillo, estaba golpeado en la cara y tenía restos de bala en el rostro”, detalló Pérez. Por último, rememoró que el oficial Montoya, a cargo de la Unidad, “llegó a nuestra oficina y mi compañera le dijo ‘se les fue la mano’ a lo que él respondió  sarcásticamente ‘sí, ¿qué quiere, que llamemos a Mary Kay?”

5-5-2010 TESTIGOS Y  AMENAZAS

El tercer día del juicio a los 27 policías por torturas en la U11, inició con el testimonio del Dr. José Francisco Flores. En los días siguientes a la represión de abril 2004, el mencionado profesional forense había examinado a 11 detenidos que presentaban múltiples lesiones, la mayoría producidas por golpes y algunos con balas de goma. “Siempre que atiendo a un detenido manifiesta que lo golpeó la requisa. Son aislados los casos en que son lastimados por otros internos”, afirmó el médico dejando así desvalorizada la maniobra de la defensa de justificar las marcas con lesiones auto-inflingidas o a partir de pleitos entre los presos.

Luego, se llamó a testimoniar a dos de las víctimas: Ramón Mansilla y Héctor Eduardo Cerda. El primero narró cómo recibió golpes en la cabeza, nariz y cuerpo, “una vez que nos redujeron nos llevaron a enfermería y después me subieron al camión y tiraron dentro una ‘lata’ (gas lacrimógeno)”. Posteriormente permaneció 10 días encerrado en una celda de castigo.

Por este mismo hecho, Mansilla recibe amenazas y golpes intimidatorios para que no declare. En este sentido, al comenzar el juicio que fuera suspendido,  ZAINUCO denunció la tentativa de homicidio que sufrió por estrangulamiento. Denunció que en la comisaría donde se encuentra “hace dos días me dijeron que me fijara qué iba a declarar. Para mi eso fue una amenaza”.

Por su parte, Héctor Cerda reconoció a los imputados presentes en el recinto como autores del hecho. El detenido es pastor evangélico desde hace siete años y relató que mientras le pegaban con una vara de metal en la planta de los pies, le decían “ni Dios te va a salvar de lo que te vamos a hacer”. Luego lo llevaron al patio del penal, los desnudaron y golpearon para que cante el Himno Nacional; como consecuencia,  padeció fractura del peroné, golpes en todo el cuerpo y el robo de todas sus pertenencias por el personal de Requisa. Por último, expresó al Tribunal “yo me quiero ir caminando, no quiero salir de la cárcel en un cajón”.

De los testigos por parte de la defensa se presentó el policía Néstor Dabramo, Jefe del Departamento de Apoyo Logístico en la U11 en aquel momento. El mismo expresó con trazos de cinismo que “los presos no valoran las bondades que les dan: tienen celdas individuales, con baño privado, catering de comida privado y personalizado”. A lo que el fiscal, Rómulo Patti, contestó “usted me está pintando la cárcel como si fuera un hotel cinco estrellas”. Además, el policía dio a entender que con la represión se quiso evitar un intento de fuga masiva.

En la misma línea, el comisario Carlos Domingo Brondo, Jefe de la Seguridad Interna de la U11 durante los días del hecho, declaró que “fue un enfrentamiento cuerpo a cuerpo” y reveló que en la intervención en estos casos la fuerza policial no utiliza norma ni protocolo alguno sino que “los que estamos ahí ponemos las pautas de cómo vamos a trabajar”.

Cerca de las 14 hs., alrededor de 150 personas que reclamaban por una sentencia que consideraban injusta, quemaron las banderas de los Organismos de DD.HH. ZAINUCO, A.P.D.H, H.I.J.O.S. y Ce.Pro.D.H y el cartel que denunciaba con fotos a los 27 policías en juicio por torturas.

Mañana 8.30hs, por estos hechos y amenazas recibidas, los Organismos de DD.HH. han convocado a una conferencia de prensa frente a la Cámara Criminal Segunda.

6-5-2010 Valiosos testimonios y las primeras abstenciones

Con la presencia de familiares de las víctimas y representantes de los Organismos de DDHH, transcurrió la cuarta jornada del Juicio a los 27 policías por torturas.

El primero en atestiguar fue el comisario Gabriel Álvarez, Jefe de División Personal de la U11, quien estuviera presente en los hechos el domingo 25 de abril 2004. Álvarez recordó que ese día lo pasó a buscar el comisario Rene Fuentes porque había un efectivo policial lesionado a partir de los incidentes producidos en los Pabellones 1, 2 y 5. Y, si bien ya habían intervenido los pabellones, llamaron a la fiscal a cargo en ese momento Dra. Sandra González Taboada, para recibir instrucciones de cómo actuar. La misma les contestó que ellos eran “los especialistas en este tipo de hechos”. No obstante, según explicó el oficial “no teníamos recursos humanos suficientes ni capacitación” para afrontar la situación.

Luego, a pedido de la defensa, los imputados se retiraron de la sala cuando se llamó a declarar al ex detenido Juan A. Valenzuela Oses para evitar el reconocimiento de los mismos como autores del hecho.

Valenzuela Oses relató que previo a la fecha de los acontecimientos, desde el Pabellón 5 había reclamos porque les estaban pegando a los internos del Pabellón 1 y 2, además habían presentado recursos de Habeas Corpus para que cesara la golpiza, los que fueron rechazados. También denunció el abuso y maltrato hacia familiares que venían de visita por parte del personal de requisa.

A continuación, realizó un relato pormenorizado,  cómo habían transcurrido los hechos. “Nos tenían en el patio, desnudos, tirados unos sobre otros en forma de montaña, corrían encima nuestro y nos pegaban con varas de metal en los pies. Es un dolor impresionante” afirmó Valenzuela y destacó que José Antonio Corrillán y el grupo de requisa a su cargo, eran conocidos en el penal por tener esta práctica de tortura, además reconoció la barra de metal con que pegaba Corrillán.

Finalmente, tres testigos de la querella se negaron a declarar por miedo a las represalias que pudieran sufrir posteriormente por  la policía. El Dr. Federico Egea, por la querella dado el estado de indefensión y las amenazas que sufren las víctimas-testigos, aun rehenes de los imputados, desistió de los testimonios.

7-5-2010 “Me tuve que ir de Neuquén sino me iban a matar”

Todas las fotos son gentileza de Jorge Arizza

Finalizó la primera semana de ronda de testigos que continuará hasta el miércoles de la semana próxima y luego, jueves y viernes, serán los alegatos.

Por la mañana en la Cámara Criminal Segunda atestiguó el ex detenido Jesús Néstor Urbina, bajo presión de los gestos amenazantes de los policías imputados presentes. Coincidió con los anteriores testimonios en fechas y acontecimientos y reiteró la descripción de los métodos utilizados “Nos reprimieron, nos llevaron afuera y nos pegaron en la planta de los pies”. En este sentido, es revelador que un informe de la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales (Roma, 4-11-1950) que explica que “la falanga o bastinado es un método de tortura que se ha practicado durante siglos, que consiste en la aplicación de golpes sobre los pies con una vara de metal o de madera. Este método se caracteriza por causar un intenso dolor sin provocar lesiones permanentes y reconocibles”.

Luego, fue el turno de Oscar Germán Delvas, quien apenas ingresó a la sala señaló una de las barras de metal y expresó: “a ese lo conozco, por su culpa me dieron diez puntos en la ceja”.

Así comenzó uno de los testimonios más enérgicos desde que comenzó el juicio. “La represión duró tres días, era levantarse y desmayarse. Perdí el conocimiento varias veces al día (…) fue como una revancha contra nosotros (los detenidos). Me tuve que ir de Neuquén sino me iban a matar, así que pedí el traslado a Roca”, refirió Delvas.

Posteriormente, ante la insistencia del abogado defensor Javier Cardellino acerca de cómo había sido la secuencia exacta de los acontecimientos, el testigo respondió: “si usted se hubiera desmayado dos o tres veces al día tampoco se acordaría bien la fecha”.

Cuando lo indagaron acerca de las causas del conflicto aseguró que “por fuga no fue”, en cambio, relató los reiterados abusos con la visita y que, a modo de provocación, el personal de requisa “se comía la comida que nos traían nuestros familiares frente a nosotros”.

Por fin, el declarante pidió un recurso de amparo al Tribunal, por eventuales hostigamientos que pudiera sufrir luego de su declaración.

10-5-2010 “¿Así que a vos te gusta defender a los chorros?”

Nuevamente la descripción de los distintos métodos de tortura utilizados por el personal de requisa y celadores de la U11, hacen pensar que los imputados son herederos de saberes enquistados en las fuerzas represivas. Así lo detallan y corroboran los dos testimonios de esta mañana.

Roberto Argentino Martínez, aún detenido en la Unidad 11, recuerda que todo comenzó el sábado a la tarde luego de la visita, vieron desde el Pabellón Cinco como los comenzaron a provocar a los detenidos de los Pabellones Uno y Dos, tirándoles piedras al techo.

“Nos amontonaron desnudos, nos tiraban frazadas y después se tiraban encima de nosotros; los de abajo no podíamos respirar y los de arriba eran los que más se quejaban porque los pisaban”, así explicó Martínez la utilización de la técnica de tortura llamada “zapateo”, en la jerga carcelaria, y que refiere a cuando los policías caminan, corren, saltan encima de ellos.

Al mostrarle el material secuestrado como prueba, el detenido señaló unos  ganchos de hierro que utilizaban para sacarlos del pabellón y nuevamente reconoció la vara de metal con que golpeaba José Antonio Corillán. Según describió el declarante, estaba presente cuando Corillán le dijo al detenido Héctor Cerda: “¿Así que a vos te gusta defender a los chorros?” y luego le pegó con la vara provocándole la fractura de peroné.

Relató también que el Comisario Inspector René Fuentes, a cargo del penal en ese momento, estaba de interlocutor entre los detenidos y la policía Metropolitana y Grupo de Requisa antes de que ingresen a los pabellones: “Nos dijo que no nos iba a pasar nada y cuando los dejamos entrar para que saquen al ‘Correntino’ que le habían pegado un escopetazo de bala de goma en la cara, nos terminaron pegando a todos”. Esto último es de vital importancia ya que, hasta el momento, los testimonios puntualizaban que los Jefes del penal no estaban presentes o no habían visto lo sucedido.

A su turno declaró Jorge Antonio Sepúlveda, ex detenido, quien relató que para sacarlos “tiraron una lata de gas y un escopetazo por cada celda, en total habrían sido cerca de 40 latas por pabellón”.

Entre algunos métodos de tortura que fueron utilizados detalló: “Nos ponían una frazada mojada encima y nos hacían pasar por un pasillo, mientras nos golpeaban hasta que llegábamos al patio”.

La víctima cuenta que particularmente a él le “echaban agua caliente en las muñecas, polvillo de gas lacrimógeno y encima las esposas, entonces, el polvillo con el agua hacía arder la piel y, al hincharse la mano, se apretaba contra las esposas.” El mismo cóctel le pusieron en la nuca y le frotaron con un cepillo sobre la piel.

Por último, relató que vio cómo “metían a dos o tres a un camión, esposados y les tiraban una lata de gas. Los dejaban encerrados diez minutos, los sacaban desmayados y así los llevaban a enfermería”.

11-5-2010 “Queríamos que alguien se hiciera cargo del problema”

Esta mañana en el juicio a los 27 policías por torturas, declaró Carlos Adrián Arrebol, ex detenido que se encontraba alojado en el Pabellón Uno de menores adultos, en el momento de los hechos. El mismo detalló en su declaración que todo comenzó en ese pabellón a raíz de una queja del interno Cristian Mauricio Ibazeta por el maltrato que había sufrido una familiar suya en la requisa.

“Queríamos que alguien se hiciera cargo del problema así que trabamos las puertas y pedimos hablar con el Comisario. Como no venía nadie tuvimos que prender fuego un colchón y, a partir de ahí, empezó la represión”, explicó el testigo.

Reconoció, además de las varillas de metal utilizadas por el Grupo de Requisa,  las “facas” que habían elaborado los presos a modo de defensa pero que, según el ex detenido, no llegaron a utilizar y luego fueron secuestradas por el personal policial.

Con la impunidad habitual, desde la penitenciaria se habría informado  a la Cámara que el testigo Marcelo Alejandro Muñoz, aún recluso en la U11, se negaba a declarar. Sin embargo, el detenido se encargó de llamar al Defensor Oficial Adjunto Raúl Caferra para comunicarle que él quería presentarse ante el Tribunal pero no lo dejaba salir el personal del penal. De esta manera, quedó explícita la complicidad que existe aún entre los policías para encubrir estos hechos.

El testigo, que fue traído luego de un cuarto intermedio, contó que los pabellones Dos y Cinco se replegaron al reclamo del interno Ibazeta y trabaron las puertas del patio en solidaridad con el conflicto. Luego cortaron la luz, el gas y comenzó la represión donde él recibió todo tipo de golpes en la cara y su hermano, Walterio Muñoz, que andaba en muletas, estuvo 15 días internado después de la paliza recibida. Luego estuvo encerrado cerca de 15 días en el “Buzón” – celda de castigo- desde donde vio cómo le pegaban a otros internos.

Reveló también que dos de los policías imputados, Ricardo Luís Alberto Zarate y Walter Gustavo Crespo, aún siguen trabajando en la U11 como personal de Requisa.

Por último, expresó que se animó a declarar porque “no quiero que me pase más esto, ni a mí ni a la gente que está condenada y detenida”.

A esta altura del juicio, los testimonios se repiten una y otra vez, ya no quedan dudas  del hecho objetivo de lo sucedido desde el 24 al 27 de abril de 2004. Faltan al menos cinco testimonios más y se aguarda el traslado de dos detenidos desde penales de Rawson y Mar del Plata.

14-5-2010 Sin testigos

Dos testigos que se esperaba que declararan hoy, no se presentaron. Uno de ellos, José Alberto Imihuala está detenido en Chos Malal y, como no se determinó a disposición de qué Cámara se encuentra, no fue posible solicitar la autorización del traslado.

Por otro lado, la Dra. Graciela Esther Coria, médica forense y  testigo citada por fiscalía, dio parte de enferma. El Tribunal pidió un cuarto intermedio para notificar a la médica;  dos oficiales fueron a su casa, los atendieron los padres de Coria y avisaron que esperen que ella ya salía a recibirlos lo cual nunca sucedió. Ante este insólito inconveniente, el fiscal Rómulo Patti solicitó que en el transcurso del fin de semana se envíe a un médico forense para constatar la situación de salud y ver si comparece el lunes próximo.

Algunas de las pruebas presentadas en el expediente, además de las declaraciones de los detenidos, son la historia clínica de los mismos; informe de los médicos forenses y de emergencias del Hospital Castro Rendón; el libro de parte diario de las guardias del Grupo de Requisa de los Pabellones 1, 2, 5 y 6, donde figura con nombre y apellido el personal que trabajó en los días de los hechos que se les imputan. También hay elementos secuestrados en la sede del Requisa como varas de hierro, palos de escoba y otros elementos punzantes; nómina de internos alojados en la U11; nómina de personal de requisa y celadores; Informes del Equipo de Departamento Penitenciario y del Departamento de Seguridad Metropolitana. Todo este material servirá para la formulación de los alegatos. El lunes por la mañana serán los de fiscalía y la querella y, el mismo día por la tarde, serán los de la defensa.

17-5-2010 “Existió una actuación conjunta y coordinada de los imputados”

Con la sala colmada, comenzaron los alegatos de la fiscalía y la querella en el juicio a los 27 policías imputados por torturas. Estuvieron presentes las Madres de Plaza de Mayo, Inés Ragni y Lolín Rigoni, Oscar Ragni de la Corriente de Militantes por los DD.HH.,  Ivana Dal Bianco del CeProDH, APDH;  Omar Villablanca, Secretario Sindicato Ceramista, y  Marcelo Gómez de Cerámica Stefani, Analía Fullkner del  Sindicato de Prensa, compañeros y amigos.  También, por primera vez, se acercó una importante cantidad de familiares de los imputados. Mañana serán los alegatos de la defensa.

A pedido del fiscal Rómulo Patti, se incorporó por lectura el testimonio y los certificados emitidos por la médica forense Graciela Esther Coria quien se encuentra enferma y cuyo testimonio había quedado pendiente desde la semana pasada.

Alegato de fiscalía

En su alegato, la fiscalía comenzó con una cronología de los hechos basada en el las declaraciones, informes y pruebas documentales integradas en el expediente y concluyó que los detenidos fueron “reprimidos y apaleados por la fuerza pública más allá de lo que marca la ley”. Patti, hizo alusión a que las pautas para llevar adelante procedimientos de requisa demuestran “la orfandad total de instrucción del personal encargado del control, alojamiento y seguridad de los detenidos. El destino de la U11 fue y sigue siendo un lugar de castigo no deseado (para la policía).”

Según el análisis basado en las autorías pidió penas de prisión de tres años y ocho meses además de la inhabilitación perpetua para desempeñar cargos públicos y portar armas para Renee Fuentes y Manuel Montoya, Jefes de la U11, por considerarlos responsables al dejar que los acontecimientos se desarrollaran de esa forma. Ambos estuvieron presentes en el penal los días de los hechos, como demostraron los testimonios.

Para los encargados del Grupo de Requisa José Antonio Corrilán y Juan Carlos Aravena exigió ocho años de prisión y el mismo impedimento que los anteriores. Por último, tres años para José Delfín Oses y Walter Gustavo Crespo, que habían sido señalados como agresores por los detenidos.

El resto de los imputados quedó libre de acusaciones “por la imposibilidad de determinar el accionar de cada uno de ellos”, según fundamentó Patti.

Alegato de la querella

Por su parte, Blanca López y Federico Egea, abogados de ZAINUCO por la querella, detallaron exhaustivamente las acusaciones día por día y la participación de cada uno de los imputados, las modalidades de ejecución adoptadas y la calificación legal, autoría y su correspondiente atribución de responsabilidad.

Luego, desecharon dos hipótesis que esgrimía la defensa: el intento de motín y la autolesión. En relación a la primera, Egea explicó que “lo que se intentó mostrar como un motín fue en los hechos un reclamo legítimo realizado por los internos en miras a la desesperante situación que desde hace varios meses vivían en la unidad de detención como producto del accionar policial”, y argumentó que, de todas formas, un motín no justifica las golpizas, la exposición a los gases, la exposición a reactivos químicos, la sustracción de pertenencias y todas las ilegitimas conductas desplegadas por los imputados.

Respecto a la conjetura de autolesión por parte de los detenidos, el abogado destacó que “conforme surge de los testimonios brindados por los Dres. Kugler y Flores (médicos forenses), las heridas presentadas por lo internos no eran compatibles por su ubicación y sus características con las producidas en su caso de auto lesión”.

A continuación, la querella expuso que la definición de “Tortura” no se acota solamente a los tormentos físicos, sino también la imposición de sufrimientos psíquicos, cuando éstos tengan gravedad suficiente. En este sentido, fundamentaron la calificación del delito de Tortura a partir de los tratados internacionales que tienen jerarquía constitucional en nuestro país: Declaración Universal de Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

Coautoría

“Existen una serie de indicios y pruebas indirectas que llevan a una conclusión  unívoca respecto de la participación de todos los imputados en los hechos atribuidos”, fundamentó Egea y explicó que “la actuación conjunta y coordinada que fuera necesaria para realizar los hechos traídos a juicio, exige necesariamente una coincidencia subjetiva del tipo de un acuerdo entre los distintos agentes que intervinieron”.

En este sentido, esclareciendo la duda acerca de la participación de todos los imputados en el hecho, refirió que existió una división de tareas entre las personas acusadas: “algunos efectivos se encargaban de retirarlos de los pabellones, otros de reducirlos y esposarlos, mientras otros los golpeaban. Como se producía una rotación en esta división de tareas, todos los miembros de los grupos de requisa terminaron habiéndolos golpeado”.

“La naturaleza de los hechos cometidos exige por sí misma la intervención de varias personas y la división de tareas entre ellos, ya que el hecho no podría haber sido cometido por una sola persona, ni tampoco por un colectivo de  personas que no actuara coordinadamente”, remató el abogado.

Posteriormente, la querella pidió, la pena de prisión por 15 años e inhabilitación absoluta y perpetua para ejercer cargos públicos para los miembros del Grupo de Requisa. En cuanto a los imputados Rene Fuentes y Manuel Montoya, a quienes se responsabilizó por omitir realizar una acción para evitar la práctica de las torturas aún estando presentes en la U11 y ejerciendo funciones de alta jerarquía, se pidió una pena de prisión de nueve años para cada uno de ellos.

Finalmente, Egea esclareció que ZAINUCO, como organismo de Derechos Humanos, tiene una postura abolicionista con respecto a la cárcel, ya que no considera sea una institución que ayude a la reinserción social de los detenidos. Aún así, puntualizó que es el método de castigo adoptado por esta sociedad y llamó a la reflexión para buscar formas de sanción menos denigrantes para las personas.

18-5-2010¿Ciencia ficción?

En el alegato de la defensa, los tres abogados Javier Cardellino, Estefanía Saulí y Marcela Herjo, pidieron la absolución de los 27 policías imputados por torturas.

Coincidieron en diferenciar la calificación del delito de Tortura, Apremios y Vejaciones; definiendo al primero como la aplicación de intenso dolor físico o moral y que los otros dos se caracterizan por ser lesiones menores. “De ningún modo puede entenderse que el delito de tortura se aplique para lesiones leves, sino los apremios y vejaciones quedarían para ningún tipo de lesión”, argumentó Cardellino y expuso que si hubo lesiones se debieron al enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre presos y policía, donde ambos bandos resultaron heridos.

La defensa tomó como prueba principal los Partes Diarios del personal de la U11, donde no figuraban las golpizas ni ninguna de las denuncias efectuadas por los detenidos .

El abogado excusó que “no existió un accionar lesivo del personal policial”, se trató de controlar en forma “pacifica de recuperar la calma”. Por último, aludió que existen contradicciones de los testigos que él llamó “contaminados por la querella”.

Por su parte, la abogada Saulí pidió que se especifique cuál es el accionar de cada uno de los imputados y acusó a la querella de armar un “paquetito incriminatorio”.

La hipótesis que sostuvo Saulí, es que los detenidos “estaban a un paso de la fuga masiva” y que se trató de una verdadera “batalla campal”.

Finalmente, Marcela Herjo, abogada defensora de Telmo acordó con los anteriores sin agregar mayores argumentos.

La sentencia será leida el 27 de mayo a las 13 hs en la Cámara Criminal Segunda, Irigoyen 175 de Neuquén.

28-5-2010 Se oficializó la tortura en Neuquén

Juan J. Gago

Mario Rodríguez Gómez

Luís María Fernández

Nos sentimos en la necesidad de explicitar  nuestra posición y a la vez hacer un breve análisis de lo ocurrido ayer (27 de mayo) en la sentencia Cámara Criminal Segunda de Neuquén,  donde el Tribunal en fallo dividido,   absolvio  a 21 de los 27 policías imputados por torturas, condenando a seis, de los cuales solo dos tendrán cumplimiento efectivo de prisión. A ninguno se le adjudicó el delito de Tortura. No nos sorprende este fallo con el cual el Poder Judicial oficializó la Tortura en Neuquén, tan naturalizada en la vida carcelaria aún en democracia.

Con anterioridad al juicio, Zainuco había recusado a Luís María Fernández como integrante del Tribunal por ser colaborador de la dictadura cívico-militar de 1976. El recurso fue denegado y hoy sufrimos la consecuencia de tener jueces cómplices de los torturadores que denunciamos.

El año 1977, Fernández ingresó en el Cuerpo Jurídico del Ejército Argentino, donde se desempeñó hasta marzo de 1992, año en que solicitó la baja voluntaria, ocupando distintos cargos de asesoramiento jurídico, hasta obtener el grado de Mayor Auditor. También fue coautor con el Dr. Jorge A. González Ramírez de la obra titulada “Manual de Legislación Militar” en el año 1986.

Desde 1979 al 2001 ejerció como docente en diversas instituciones de las Fuerzas represivas del Estado: Colegio Militar de la Nación, Escuela de Cadetes, Oficiales y Suboficiales de la Policía de Neuquén, entre otros.

Debido a éste currículum, el 17 de Agosto de 2004, fue resistido su nombramiento por los Organismos de Derechos Humanos de Neuquén y Alto Valle. Sin embargo, fue nombrado juez por mayoría automática dell Movimiento Popular Neuquino (MPN).

Recordar la historia y traer la memoria es también lo que hemos aprendido de las Madres en estos 10 años de lucha contra la Tortura y la Represión policial.

por demás sospechosa resultó también la actitud del juez Juan José Gago, con una adhesión incondicional al voto de Fernández, sin elaborar siquiera exponer argumentos propios respecto de la sentencia. Nos preguntamos que favores esconde tanta incondicionalidad, tal vez pròximos ascensos o nombramientos?, el tiempo lo dirà.

En cambio, destacamos el voto del presidente del tribunal, Dr. Mario Rodríguez Gómez,  que acompañó el alegato y el pedido de la querella acusando a todos los policías por Torturas.

El accionar policial dentro y fuera de las cárceles es un hecho político. Esta es la policía de Jorge O. Sobisch, Luís Alberto Manganaro y, actualmente, Jorge Sapag. La misma que asesinó a Pablo Ramírez, Teresa Rodríguez y fusiló al maestro Carlos Fuentealba.

Los condenados son siempre los ejecutores materiales, pero la impunidad que teje el Poder Judicial ampara a los autores intelectuales.

La Unidad de Detención Nº 11, como todas las cárceles del país, es un campo de concentración donde se tortura a los detenidos y los familiares sufren vejaciones a manos de la requisa. Por eso recalcamos, sobre todo, la valentía de los detenidos, ex detenidos y familiares que se atrevieron a denunciar estos hechos, aún poniendo en riesgo su vida y sufriendo más violencia en los años previos al juicio.

Un saludo especial a quienes compartieron dia tras dìa, las jornadas de este extenso juicio, y que ayer hicieran estallar la dignidad en el reciente y enronquecieron desde afuera al grito de FERNANDEZ BASURA VOS SOS LA DICTADURA. Junto a nosotros como siempre las Madres de Plaza de Mayo,  H.I.J.O.S., Arte en Lucha, Asamblea por los Derechos Humanos, CeProDH, Corriente de Militantes por los Derechos Humanos, Comité Contra la Tortura, Cooperativa 8300, a Héctor Ramírez, Sindicato de Prensa, Obreros y Obreras de Fa.Sin.Pat., ATEN Capital, la Multisectorial de DD.HH. de Nqn.,  Izquierda Socialista y PTS. Y como dicen nuestras queridas Madres “la única lucha que se pierde es la que se abandona”.

UN TRIBUNAL LOS JUZGA TODOS NOSOTROS LOS CONDENAMOS

LA LUCHA CONTINUA